Catas de quesos en Alhama de Granada con Quesería Cortijo el Aserradero

Celebraciones, reuniones, curiosidad, amor al queso… Los motivos para realizar una cata de quesos son múltiples. En Quesería Cortijo el Aserradero realizamos catas de queso en nuestra localidad: Alhama de Granda, un lugar estupendo para descubrir la naturaleza, el pasado andaluz y comer un buen queso realizado siguiendo el modo de elaboración heredado de nuestros antepasados.

Hoy os invitamos a descubrir las catas de quesos que realizamos en nuestro Cortijo haciendo un recorrido por todos los sentidos: vista, tacto, olfato, oído y gusto.

La vista

Se dice que los humanos comemos por los ojos, y ¡hay parte de verdad en esta expresión! Este sentido nos permite observar el aspecto exterior del queso: forma, color, composiciones. De esta primera toma de contacto con el queso podemos aprender mucho sin necesidad de ser expertos en la materia.

Por ejemplo, el tipo de corteza: lisa, rugosa, con aceite, con pimentón…ya nos indica el sabor que tendrá el queso. Los quesos curados y muy curados poseen una corteza dura y seca mientras que los quesos más frescos a penas tienen corteza o es más blanda.

Y no solo el queso debe causar una buena impresión,  ¡una buena disposición en el plato ayuda a que los quesos se vean apetecibles!

El tacto

 Tras la vista el siguiente sentido en la cata de quesos es el tacto. Tocar un queso nos aporta información aún sobre la superficie del queso como puede ser el grado de humedad o la temperatura.

 Como ya os hemos contado anteriormente la conservación del queso es muy importante, máxime en épocas de verano caluroso. En ese sentido, nuestro mejor aliado es el frigorífico, aunque en Quesería Cortijo el Aserradero siempre recomendamos sacar los quesos a degustar unos minutos antes de que comience la cata para atemperarlos. ¡En nuestras catas de queso en Alhama de Granada siempre lo hacemos así!

Siempre debéis tener en cuenta que cuanto más grande sea el queso, con más tiempo de antelación será necesario sacar el queso. Como orientación, recordad que la temperatura ideal para degustar un queso son entre 18-20 grados, quesos blandos y medios, y 22-24 grados semiduros y duros.

El olfato

Hay quienes no saben admirar el olor de un buen queso pero los enamorados de este capricho sabemos que el olfato es esencial para degustar una cata de queso. Con el olfato podemos percibir otros matices que se nos han escapado con la vista o el tacto: intensidad, especies…

 

El gusto

¡Y por fin llegamos al gusto! Tras haber visto, tocado y olido nos queda degustar el queso. Para apreciar el queso en toda su intensidad es importante mantener el queso en la boca y masticar tranquilamente.

No podemos olvidar que una cata de quesos siempre se hace acompañada de alimentos que potencien los sabores.

El pan es el acompañamiento básico para complementar el sabor al que siguen la fruta, que sirve para limpiar y arrastrar sabores, o los frutos secos como las nueces o las frutas desecadas que casan completamente bien con cualquier tipo de queso.

 ¡Por último un buen vino o una cerveza para obtener increíbles armonías con el sabor!

El oído

Quizás no pensabais que fuera esencial, pero el oído también juega un papel importante en la cata de queso. Al masticar podemos escuchar la granulosidad del queso, aspecto relacionado con el tamaño y forma del alimento. Por ejemplo, hay quesos que pueden aportar una sensación crujiente en el oído cuando masticamos algo habitual con los quesos de larga maduración.

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